La Universal te persigue

16 04 2009

LA CASA DONDE ME CRIÉ NO TENÍA ASCENSOR. Vivía en un tercer piso. Una altura no demasiado alta que dependiendo d la ocasión se podía convertir en una camino infinito. Otra de mis extrañas costumbres, en esta ocasión de mi infancia, consistía en montarme una persecución mental en toda regla. 

Aunque ahora me siga recreando en el recuerdo, era más joven y aún vivía con mis padres cuando la cabeza se me iba en pensamientos imposible. La experiencia transcurría siempre en los mismos momentos.

A la hora de regresar a casa por la noche, me gustaba pensar que todos los monstruos de la Universal salían de los jardines que rodeaban mi antiguo bloque de viviendas y empezaban a perseguirme a la carrera. En un grupo compacto, surgía Frankenstein, Drácula, El Hombre Lobo, La Momia y toda la peña maligna. Lo mejor de todo es que me lo llegaba a creer y solía subir corriendo a toda prisa las escaleras de los tres pisos. He de admitir que la carrera que se marcaban los monstruos tenía un punto cómico. Casi felliniano diría yo. Creo que si mezclan a los personajes de la foto de arriba con esta secuencia a partir del minuto 2:10 tendrían una idea más o menos aproximada de la escena mental que me montaba.

 

Que conste que nunca me llegaron a atrapar.

Una auténtica pena.





El melodrama te persigue

13 04 2009

 

 

Nací la noche que Televisión Española programaba Escrito sobre el viento. 

Mi madre no se resistió y me dio a luz viendo llorar a Lauren Bacall. Por eso nunca lo he negado. Llevo el melodrama en las entrañas. 

 





Los apartados de correos te persiguen

2 04 2009

Cuando salí del armario, no existía internet. Ni los chats, ni chueca.com ni los mails ni nada que se pareciera mínimamente a un formato digital. Cuando dejé de andarme con tonterías y falsas creencias heterosexuales, existían los bares de ambiente (no demasiados, pocos y contados), las revistas pornográficas y los apartados de correos.

Como si de un concurso de televisión se tratase yo tenía un apartado de correos que visitaba religiosamente cada semana. A través de este apartado recibí uno de los primeros números de la revista Shangay cuando se publicaba en completo blanco y negro y existía la posibilidad de que te la mandaran de forma gratuita a tu destino. Recuerdo que primer ejemplar que recibí estaba ilustrado con una foto de Jorge Sanz en promoción por Hotel y domicilio, una infecta película de 1995 dirigida por Ernesto del Río.

Como recuerdo de aquellos años de surrealismo aún recuerdo la llave que abría aquel compartimento. Hoy temblaría de miedo si recibiera una carta con una foto de Jorge Sanz.

 

 

NOTA A PIE DE ENTRADA: Otro día tengo que hablar sobre las bazofias cinematográficas que me he tenido que tragar por mi condición sexual.





María Dolores Pradera te persigue

16 03 2009

Entre mis múltiples y variadas inclinaciones hay una que destaca, una a la que tengo especial aprecio. Tengo la extraña costumbre de cantar una canción de María Dolores Pradera cuando salgo de marcha y voy al baño. Hace décadas que hago eso. Recuerdo realizar esta práctica desde hace muchísimo tiempo. Ya en mis años universitarios lo hacía… Que nadie me pregunte el porqué de este hábito porque lo desconozco. Sólo sé que va todo seguido. Es cuestión de meterme en el WC, abrir la cremallera o los botones depende del caso y empezar a entonar las estrofas de “De carne y hueso”:  

    “¿De qué estás hecho tú? ¿De piedra o hielo? Que no sabes sentir ni amor ni celos. Tú no eres como yo, estoy segura de eso. Tú no eres como yo, a ti no te hizo Dios de carne y hueso.”

No sé si a María Dolores Pradera le gustará saber esto pero para mí sería todo un honor dado las veces que uno va al baño en una noche de marcha.

Foto: David Ruiz, www.aquavitae.com
Foto: David Ruiz, http://www.aquavitae.com

 

Si se quieren poner en situación, pulsen aquí, denle al play e imaginen la bella estampa.

(Después de dos horas intentando añadir un reproductor a esta entrada lo único que he conseguido es subir el archivo mp3, algo es algo, pero todo se andará)





El portero te persigue

13 03 2009

Tengo un portero que se mete en mi casa si tardas más de treinta segundos en abrir la puerta para que realicen la medición del gas. O para medir el contador de agua. Lo que haya que medir. Si tardas un poco en abrir, él saca su caja con todas las llaves del inmueble y ni corto ni perezoso se me mete en el piso aunque te pille a medio vestir, envuelto en una toalla o con tu cuerpo goteando por el pasillo si te ha sacado de la ducha.

Mi portero tiene el don de la palabra disfuncional. Cuando sales a la calle y está hablando con el portero del bloque conjunto y sueltas un “Buenos días” y siempre te responde el del vecino, que no me conoce.

Si vuelves cargado con bolsas del supermercado y él está en hall, te abre la puerta del ascensor pero la sujeta amenazante para empezar una dura digresión en contra del gaje de su oficio más detestado, los repartidores de propaganda. Si después de algún que otro minuto consigues que se cierre el ascensor, sigues oyendo su voz hasta que llegas a tu piso. 

Cada día dudo entre hacerme fan de mi portero o directamente meterlo en el puesto número uno de mis temores más terroríficos.





Lo bizarro te persigue

12 03 2009

Conocí a un chico en mis años de Instituto que temía acostarse por las noches y soñar con Ecos del Rocío.

Su mayor pesadilla consistía en que un grupo rociero le persiguiera por las calles de Sevilla con flautas, flautines y tambores alzados en posición de guerra.

Durante toda su adolescencia, sin que nadie lo supiera, robaba a las vecinas tranquilizantes que mal que bien le permitían dormir sin sueños. Años después, al cumplir la mayoría de edad, por medio de un tío lejano emigrante en Alemania consiguió un trabajo y lo más importante para él: abandonar su tierra para instalarse cerca de Munich. Lo que no sabía es que tendría como vecino el resto de su vida a Franzl Lang.